Soy omnívora, como vegetales, animales y otros… alimentos de origen artificial. La otra vez, mientras comía una mandarina me pregunté… ¿acaso no es la fruta un ser que era vivo? ¿Acaso no le robamos sus semillas, sus “hijos” a las plantas? ¡Pero mírenla! Una flor, que creció de un árbol, se le cayeron sus aromáticos pétalos… ¿Y qué pasó luego? Del resto verde que quedaba nace una fruta, en mi caso, la mandarina. Se convierte primero en un fruto verde, que crece y toma su color anaranjado, listo para… ¿seguir su ciclo? ¿Cuál es? Que llegue un recolector de frutas y la eche a su canasto, para luego ser vendida o desechada por “mala”. ¿Y después? Viene alguien y le quita su cubierta y luego la corta en trocitos y se la come, gajo a gajo. Su jugo es su sangre y suena triste si digo “disfruto de su sangre”.
Algunas veces la fruta tiene un destino cruel: la metí a la mochila y se aplastó con los cuadernos. ¡Tantas cosas le pueden pasar a ese ser vivo desde que nace!
¿Son inferiores a nosotros por no poder defenderse? No. Sólo es parte del ciclo de la vida. Los seres vivos necesitamos alimentos para sobrevivir, las frutas y verduras nos aportan algunos de los nutrientes necesarios que requerimos diariamente. ¿Y las proteínas? Eso lo aporta la leche, los huevos y las carnes de animales. Pero los vegetarianos se niegan a comerlos… ¿Por qué? Porque son seres vivos. Pero… ¿no son las frutas y verduras seres vivos también? ¡Acéptenlo! Es la ley de la vida. Los necesitamos en nuestra dieta. También somos animales y necesitamos “cazar”. Aunque el ser humano haya ideado una mejor forma: criar estos animales para luego comerlos o venderlos. Incluso se convierten en otras cosas, como cuero. Pensémoslo de este modo: esos animales nacieron por los humanos y mueren para alimentarlos. ¿Frío? Sí. ¿Pero qué hay del pobre poroto? Nace semilla, para procrearse. Pero… ¡lo extraen para hacer soja! ¿Justo? No, siguiendo una lógica vegetariana. Entonces dejemos de comer y ¡dejemos a la naturaleza en paz! Estoy en desacuerdo con la caza indiscriminada, sobre todo de animales en extinción: somos muchos y ellos muy pocos. No es justo. Pero si creamos huertos y plantamos árboles… ¿por qué no podemos criar un rebaño? Lo que sí debo admitir es que me da pena comer costillas de cordero… pero es rico. “Desde que el ser humano come carne que se desarrolló más nuestro cerebro y pensamos”. Eso dice la teoría. No sé qué tan cierta será. Pero sí creo que somos dependientes de esas proteínas, como el oso del pescado y los vegetales y el león, de la carne. Nadie los reprocha a ellos. Sobre todo al oso, que se come los salmones listos para procrear. ¿Triste? En un sentido humano, sí. El oso puede comer bayas del bosque… ¡pero él quiere pez! Y eso come. Ley de la vida. Así se llama. ¡Ley de la vida! Sigamos con eso y ¡viva la carne!
PD: los comentarios emitidos no son para ofender a nadie, sólo son preguntas que me hago ;3